martes, 4 de febrero de 2014

la primera revolucion industrial

Llamamos Revolución Industrial al cambio fundamental que se produce en una sociedad cuando su economía deja de basarse en la agricultura y la artesanía para depender de la industria. Localización: La Revolución Industrial nace en Gran Bretaña y se extiende luego al resto de Europa. Antecedentes: La economía existente antes de la revolución industrial estaba basada en el mundo agrario y artesanal; tres cuartas partes de la población subsistían con trabajos agropecuarios. Principalmente estaba basada en el autoconsumo y no en la comercialización de los productos obtenidos, puesto que además la productividad era muy baja. Las ciudades eran pocas, pequeñas y poco desarrolladas. Hay que recordar que el régimen de gobierno de estas sociedades eran las monarquías absolutistas, en las que todo, incluyendo las personas, se consideraban una propiedad del rey.

viernes, 20 de diciembre de 2013



trece colonias
JUAN JACOBO ROUSSEAU (1712-1778)
 
La vida y las ideas de Rousseau se diferencian claramente de otros de los filósofos de la Ilustración. De origen humilde y autodidacta en su educación, pudo encumbrarse en la fama gracias a su genio literario pero despreció la riqueza y la fama. Es el más radical de los pensadores del siglo XVIII y no comparte la fe en el progreso de la civilización que caracterizó a la Ilustración. Su principal obra fue “El contracto social” libro en el que expone sus ideas políticas.
Para Rousseau el hombre nace libre en un estado de naturaleza, donde vive como un salvaje, pero es un salvaje feliz. Vive con independencia respeto a los demás hombres. Pero la necesidad de conservación obliga a los hombres a abandonar su independencia y libertad absoluta para unirse y vivir en sociedad. Se produce entonces el contrato social, o sea los hombres renuncian a su libertad total y obtienen una libertad convencional que se rige por las leyes. Los hombres viviendo en sociedad forman el soberano que es el que tiene que hacer esas leyes.
Rousseau define a la soberanía como la voluntad general dirigida a obtener el bien común. Esa voluntad general se expresa a través de las normas creadas para permitir una mejor convivencia entre los hombres. Por lo tanto el soberano es el conjunto del pueblo y no el gobierno. La soberanía, o sea la voluntad general, la voluntad del pueblo, no se puede enajenar, ni se puede delegar en otros, por lo tanto no cree que el gobierno representativo sea adecuado: nadie puede representar al pueblo. La soberanía es indivisible, porque el interés del pueblo es uno sólo, por lo tanto Rousseau no está de acuerdo con la división de poderes. El poder ejecutivo lo que hace es aplicar la ley pero la ley sólo puede hacerla el soberano.
Para Rousseau el rey y el parlamento al estilo inglés no representan al soberano. Los gobernantes son sólo “comisarios” del pueblo, o sea hacen una comisión en nombre de aquel. “Cuando un pueblo se da representantes deja de ser libre” sostiene. A diferencia del inglés Locke, considera que el gobierno no surge del contrato social ni es parte de él. El pueblo debe gobernarse a si mismo. El gobierno debe ejercerse directamente por los hombres, como se hacía en la antigüedad. Rousseau ve con nostalgia las comunidades rurales pequeñas donde los hombres se reunían bajo un árbol a decidir su organización.Pero para eso se necesitan estados pequeños que no sean más grandes que una aldea y hombres que no sean ambiciosos. Rousseau observa que esa no es la realidad. El progreso, la civilización, la ambición, el egoísmo, han corrompido al hombre. En procura de obtener dinero los hombres se ocupan de sus asuntos personales y se desinteresan de los asuntos públicos delegando la soberanía en otros.
Sin embargo Rousseau no cree que se pueda volver a la época anterior al contrato social, al estado de naturaleza, del salvaje feliz. “No podemos quemar las bibliotecas y volver al bosque junto a los osos” señala. Por lo tanto se debe hacer un nuevo contrato o llegar a una forma de vida lo más parecida posible al período inmediatamente posterior al contrato.
VOLTAIRE (1694-1778)
No fue un teórico y su obra es contradictoria; fue reconocido y admirado por sus contemporáneos y fue consejero de importantes personajes como la reina Catalina de Rusia y Federico II de Prusia.
   Voltaire (cuyo verdadero nombre era François Marie Arouet) pertenecía a una rica familia y había recibido desde niño una esmerada educación. Muy joven fue encarcelado por pelear con un noble. Viajó a Inglaterra y a su regresó publicó “Las cartas filosóficas” en las que expresaba su admiración por el sistema de gobierno de aquel país. La autoridad francesa condenó el libro y ordenó quemarlo así como arrestar a su autor.
Pero a pesar de esa admiración temprana por la monarquía limitada creía que una monarquía absoluta podía ser un buen gobierno sí los reyes escuchaban los consejos de los filósofos. Fue un precursor del despotismo ilustrado ya que consideraba que mediante la administración se podían corregir los males de la sociedad. Propone mantener el gobierno tal cual era haciendo algunas reformas como prohibición de detenciones arbitrarias, supresión de la tortura y de la pena de muerte, libertad de pensamiento, supresión de las aduanas interiores para permitir el libre comercio dentro de los países, mejorar el cobro de impuestos.
Fue un severo crítico de las costumbres de su época y especialmente de la Iglesia. Anticlerical y deísta, consideraba que la Iglesia era el sustento de la superstición y el fanatismo. Alababa la libertad religiosa que había en Inglaterra, donde  decía “...el hombre libre va al cielo por el camino que le conviene”. Era partidario de una religión natural, es decir de la creencia en dios o la providencia y en la inmortalidad del alma, pero sin ritos, ni dogmas, ni sacerdotes.
No creía en la igualdad social y consideraba beneficioso la jerarquización de la sociedad en clases sociales. Consideraba conveniente no desarrollar la educación de las clases bajas. En un carta a un amigo decía: “ ...Me parece esencial que existan mendigos igno
rantes, no es al peón a quien hay que instruir, sino al buen burgués, al habitante de las ciudades. Cuando el populacho se mete a razonar, todo está perdido...” . Nadie mejor que Voltaire expresa los deseos de la alta burguesía de su época.
Voltaire criticó con humor a la sociedad